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Suplementos para deportistas podrían tener menos proteína que la reportada

Tres marcas de suplementos deportivos proteínicos fueron analizadas para determinar si su contenido correspondía a lo informado en la etiqueta; este proyecto formó parte de la ExpoIQ
2 ene 2019Ciencia y Tecnología

Los estudiantes Daniel Díaz y Melissa Arias explicaron a los asistentes los resultados de su …

Los estudiantes Daniel Díaz y Melissa Arias explicaron a los asistentes los resultados de su investigación en la reciente ExpoIQ (foto Anel Kenjekeeva).

Determinar la cantidad de proteína que hay en los suplementos proteínicos y compararlos con la etiqueta nutricional era el objetivo de un proyecto de investigación, realizado por cuatro estudiantes de la Escuela de Ingeniería Química (EIQ).

Este equipo de jóvenes buscó descubrir si el producto correspondía con lo que se estaba vendiendo en los comercios del país, mediante un método de comparación propio de esta área del conocimiento de la ingeniería,

Daniel Díaz, Roberto Mora, Diego Mora y Melissa Arias pusieron a prueba tres diferentes marcas de suplementos, ellos escogieron específicamente tres productos que tuvieran la misma cantidad de proteína reportada en la etiqueta.

“Lo que hicimos fue tomar una curva de calibración para poder cuantificar cuánto tenemos de proteína en nuestras proteínas incógnitas (la de los suplementos)”, explicó Melissa Arias.

La curva de calibración es un método de química que se usa para medir la concentración de una muestra de una sustancia, en comparación con una concentración conocida.

El resultado del análisis fue que dos de las marcas contenían menos proteína de la que reportan en sus etiquetas nutricionales. Es decir, por cada copa medidora el usuario obtiene menos gramos de proteína de la que la marca indica.

En el caso de la tercera marca, el número de gramos de proteína por copa medidora fue mayor al registrado en la etiqueta. Este caso no deja de ser preocupante, pues un exceso de proteína también puede ser perjudicial para la salud.

Según los estudiantes, este tipo de productos no están regulados en el país, mientras que otros productos como la leche en polvo o los suplementos para niños sí tienen normativa, pero no los deportivos.

Sin embargo, el grupo de estudiantes se basó en la norma brasileña que establece un mínimo de 8,4 gramos de proteína por porción, ante lo cual las tres marcas superan el rango, pero aun así persiste la diferencia entre el producto real y la etiqueta.

Un dato extra es que la norma brasileña también recomienda el consumo de este tipo de productos para personas mayores de 19 años.

Más proyectos de la II ExpoIQ del 2018

Este proyecto fue parte de la segunda ExpoIQ de este año, que se llevó a cabo el miércoles 12 de diciembre y que se realiza semestralmente. Durante este evento los estudiantes de cuarto y quinto año de la carrera presentan sus proyectos finales de los cuatro cursos de laboratorio que tienen que cursar.

Cerca de 40 proyectos de estudiantes de cuarto y quinto año de Ingeniería Química se presentaron …

Cerca de 40 proyectos de estudiantes de cuarto y quinto año de Ingeniería Química se presentaron en la segunda edición de la Expo IQ 2018 (foto Anel Kenjekeeva).

“La iniciativa busca visibilizarnos y mostrarnos al público, que haya un acercamiento de la carrera”, comentó Randall Ramírez Loría, profesor de la EIQ y uno de los coordinadores de la ExpoIQ.

Además, la idea es que los estudiantes empiecen a tratar con empleadores, egresados y representantes del sector industrial, y aprendan a exponer sus ideas y proyectos con seguridad.

Los estudiantes Jennifer Chacón, Noelia Rechnitzer, Fernanda Sánchez y Edieen Ortega analizaron el efecto de la temperatura, la luz y el aire en el índice de acidez de algunos aceites. Estos factores provocan que el aceite se oxide, lo que influye directamente en su acidez, la cual puede afectar el sabor de la comida. Los aceites estudiados fueron el de girasol, soya y canola de una misma marca. Descubrieron que el aire es el factor que más influye en la oxidación del aceite, seguido por la temperatura, la luz y la oscuridad. De los aceites estudiados, el de canola fue el que respondió mejor a las pruebas, mientras que el de girasol es el menos recomendado. Además, recomiendan guardar los aceites en envases de vidrio para evitar posibles reacciones del plástico. En general, los aceites más recomendados son el de oliva, coco y aguacate, según este grupo de estudiantes (foto Anel Kenjekeeva).

Los estudiantes Valeria Sánchez, Mark Bonilla, Lenard Zamora y Óscar Villalobos examinaron la cantidad de nicotina de cuatro marcas de cigarrillos comerciales. Partieron de que existe una normativa que indica la cantidad mínima de nicotina en cigarrillos de uso comercial, pero los empaques no indican la cantidad que poseen los cigarros. El rango de nicotina establecida es de 12 a 20 miligramos por cigarrillo, normativa hecha por razones de salud pública (foto Anel Kenjekeeva).

A través del análisis de cuatro marcas lograron concluir de que sí existe mayor cantidad de nicotina en los cigarros duros, tal y como debería ser. Además, también encontraron similitudes entre los duros y los suaves de las cuatro marcas, es decir, todos los duros presentan niveles de nicotina similares, así como los suaves. En algunos cigarros suaves encontraron inclusive una cantidad de nicotina menor que el mínimo de 12 miligramos (foto Anel Kenjekeeva).

Los estudiantes María José Arguedas, Carolina Fuentes, Lilliam Gamboa y Jean Carlo Meléndez determinaron la concentración de acetaminofén en tres marcas de tabletas. El objetivo era conocer cuánta cantidad de acetaminofén se disolvía en 10, 20 y 30 minutos después de haber sido consumida. Las tabletas que se disuelven más rápido actúan en un tiempo más inmediato, lo que sería lo recomendado. Ellos usaron agua destilada para simular el calor humano para conocer cuánto dura el acetaminofén disolviéndose en el cuerpo. Conforme avanza el tiempo de disolución, sí encontraron mayor concentración de acetaminofén, pero entre los 20 y los 30 minutos los resultados eran muy similares. Una de las marcas estudiadas actuaba más rápido que las otras dos, pues liberaba el 85% a los 10 minutos (foto Anel Kenjekeeva).

Los estudiantes Natalia Campos, Jazmín Brenes, Ricardo Elizondo, Jazmín Fernández y Ariel Venegas elaboraron un jabón a base de aceite de cocina usado. El objetivo era experimentar si cambiando ciertas variables del aceite se producía materia prima para poder crear un jabón. La idea era encontrar otro uso para el aceite usado que al final se desecha en restaurantes y sodas (foto Anel Kenjekeeva).

A través de diversas pruebas, lograron obtener espuma y un nivel de pH adecuado a partir del producto generado. A los jabones les añadieron olores y colores distintos, como por ejemplo canela. Este jabón, sin embargo, no posee aún las condiciones para ser usado por personas, pues se deben perfeccionar algunas variables como el tiempo de reposo (foto Anel Kenjekeeva).

Los estudiantes Joseline Miranda, Karen García, Carlos Ureña y Michael Solano diseñaron una bomba de ariete hidráulico que trabaja sin electricidad. Esta bomba recoge agua pluvial de un caudal de suministro y la eleva hasta 10 metros, para luego distribuirla con ayuda de la gravedad a diferentes partes de la casa (foto Anel Kenjekeeva).

La bomba trabaja mediante la presión del agua que llega y provoca que suba por la tubería hasta el recipiente de almacenaje. Según indicaron estos estudiantes, este tipo de sistemas para aprovechar el agua de lluvia suele usarse en fincas, pero proponen adaptarlos para su uso en residencias urbanas (foto Anel Kenjekeeva).

Francisco Ruiz León
Asistente en Oficina de Divulgación e Información de la UCR
francisconkqq.ruizleon@ucr.wgllac.cr
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