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Impacto continuo: UCR emite 40.000 certificados al año en sus cursos no formales

Gabriela Mayorga López, Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Categoría: Educación - 19 de abril de 2017.
La ingeniera y Ph.D.Mónica López Sieben, subdirectora del Centro de Formación Permanente de la Universidad Politécnica de Valencia y vicepresidenta de la Red de Educación Continua de América Latina y Europa, visita la UCR para inspirar y presentar las tendencias globales en educación continua.  / Fotografía Gabriela Mayorga.
La ingeniera y Ph.D.Mónica López Sieben, subdirectora del Centro de Formación Permanente de la Universidad Politécnica de Valencia y vicepresidenta de la Red de Educación Continua de América Latina y Europa, visita la UCR para inspirar y presentar las tendencias globales en educación continua.  / Fotografía Gabriela Mayorga.

A través de la extensión docente (que es cuando la capacidad académica de la universidad se extiende a otros ámbitos), las iniciativas de formación permanente y continua hoy generan 40.000 impactos cada año. Esa es la cantidad de certificados que la Universidad de Costa Rica (UCR) extiende a quienes, –sin ser necesariamente estudiantes matriculados en la educación formal–, participan de los cursos de capacitación profesional o de otros ámbitos.

Conozca la oferta para estudiantes de programas y cursos no formales

Educación continua y permanente

Sólo en el campo de la educación continua, que se refiere las opciones de actualización profesional, la UCR tiene una parrilla de más de 150 cursos, los cuales son ideados y ofrecidos por cada unidad académica. En general estos son abiertos a todo público, con el único requisito de contar con título de bachiller en educación secundaria.

La educación permanente, ofrece por su parte opciones para acompañar procesos de aprendizaje desde la niñez y hasta la vejez. En esta modalidad se enmarca el Programa Institucional para la Persona Adulta y Adulta Mayor (Piam-UCR) y los de  Estimulación Musical Temprana e Iniciación Musical, entre muchos otros.

La “educación no formal” en general, pese a su nombre negativo, se está transformando en un campo de innovación, en un brazo flexible de la institucionalidad universitaria, que permite responder en corto tiempo y de forma eficiente a necesidades puntuales de la sociedad.

La flexibilidad de este formato “no formal” permite responder rápido a las necesidades formativas, lo que a su vez la coloca en el primer frente de batalla para introducir a la academia los temas más novedosos, como podría ser el caso del big data.

Ese es el criterio de la Ph.D. Mónica López Sieben, experta de la Universidad Politécnica de Valencia que está inspirando el rumbo de le educación permanente y continua. El Centro de Formación Permanente en el que ella trabaja es considerado un referente internacional.

Ella es subdirectora del Centro de Formación Permanente de la Universidad Politécnica de Valencia, Secretaria General de la Red Universitaria de Estudios de Postgrado y Educación Permanente (Ruepep) de ámbito español y Vicepresidenta de la Red de Educación Continua de América Latina y Europa.

López visitó la UCR, invitada por la Vicerrectoría de Acción Social, para impartir el taller “Educación sin fronteras” en el cual participan los encargados de proyectos de extensión docente de la UCR. El mismo se desarrolla los días 18, 19 y 20 de abril en la Facultad de Arquitectura.

Que la U reconozca mi experiencia y otros retos de la educación no formal

“La educación no tiene fronteras, el aprendizaje es continuo y eso lo deben reconocer los centros de estudio. En Francia, por ejemplo, se reconoce académicamente la experiencia profesional de una persona”, explica López. De este modo, un profesional con 15 años de experiencia en un campo (sin tener el título académico) podría optar por una carrera que lo acredite como tal sin tener que empezar de cero. Este es, según López uno de los horizontes hacia donde tanto la educación formal e informal debe avanzar.

Para Mag. Eugenia Gallardo  Allen, coordinadora de la Sección de Extensión Docente de la UCR el reto también es diluir los límites entre la educación formal y la informal. ¿Por qué la diferencia? Cuando en la aplicación de las competencias para el trabajo, esa diferenciación no existe.

Cuando se reconoce esa continuidad de los procesos formativos, la universidad se vuelve siempre un lugar de retorno, cada graduado volverá por su actualización profesional y para la vida a la universidad y lo hará en diferentes y variadas ocasiones. De ese modo, el campo de la extensión docente ofrece un servicio valioso, no solo a la sociedad, si no también a la misma universidad.

En los actos de calusura de los cursos de educación continua se entregan certificados de aprovechamiento, reconocidos por el Servicio Civil y otorgados por la Vicerrectoria de Acción Social de la Universidad de Costa RIca. En la fotografía el acto de clausura de los cursos de Educación Continua de la Facultad de Derecho, Auditorio Alberto Brenes Córdoba, 2010. / Archivo. 
En los actos de calusura de los cursos de educación continua se entregan certificados de aprovechamiento, reconocidos por el Servicio Civil y otorgados por la Vicerrectoria de Acción Social de la Universidad de Costa RIca. En la fotografía el acto de clausura de los cursos de Educación Continua de la Facultad de Derecho, Auditorio Alberto Brenes Córdoba, 2010. / Archivo. 

Formalizar lo no formal

Pese a que la extensión docente en la Universidad de Costa Rica existe desde los años 50, cuando se impartieron los primeros cursos de verano y se realizaron las primeras expediciones a comunidades, con el fin de acercar la universidad a la gente y democratizar el acceso a sus servicios, hay retos pendientes, uno de ellos es la formalización de la información.

Una buena plataforma virtual que articule la oferta de cursos, que los virtualice y que los evidencie es fundamental, explica López, subdirectora del Centro de Formación Permanente de la Universidad Politécnica de Valencia, que además es Ingeniera en Informática. “Todo el desarrollo empezó para poder respondernos dos preguntas: ¿Cuántos matriculados tenemos y cuántos cursos ofrecemos?” cita López.

Esa es una tarea en desarrollo dentro de la UCR, que inaugurará para el II semestre de este 2017, una nueva plataforma para desarrollar cursos 100% virtuales. Esto le permitirá a Extensión Docente expandir su impacto a públicos más amplios e incluso poder ofrecer el valor UCR a nivel internacional.

De momento se sabe que cada año la UCR extiende cerca de 40.000 certificados, que se traducen en 40.000 impactos en una sociedad que pide cada vez más acceso a la formación continua. 

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